Inicio / La casa
Nace gracias a mis abuelos
Esta es mi historia
Siempre fui un emocionado del café. Empecé a tomar café con 15 años con mis abuelos; en ese momento no me gustaba lo suficiente y lo tomaba con mucha leche y azúcar. Fue ya cuando llegué a la universidad que empecé a tomarlo como estímulo, comencé a tomar café solo y se convirtió en una necesidad diaria. En ese momento no me apasionaba aún, por el sabor amargo y quemado del café comercial.
Por ello en casa empecé a experimentar con varias cafeteras distintas; noté mejoría, pero me seguía sabiendo a ceniza.
Una cafetera expreso y un molino
En navidades me regalaron una cafetera expreso y un molino, empecé a buscar café en grano y descubrí el café de especialidad. Con el molino me di cuenta de que cambiando el grosor del café los sabores cambiaban completamente, por lo que empecé a experimentar y me sorprendió el sabor dulce y floral que descubrí.
A raíz de ahí busqué más información y encontré una cata de café en Artisan Coffee. Ahí, Nacho me transmitió toda su pasión y en ese momento me sentí muy pequeño al darme cuenta de lo complejo y grande que es el mundo del café, pero también ese día decidí que quería dedicarme a ello.
Formación y barra
Seguí buscando formación e hice cursos de barismo en la escuela de barismo de Málaga. Posteriormente, y de forma casual, vi una oferta de trabajo en redes sociales en Bertani, donde la dueña era Laura (profesora y dueña de la escuela de barismo). Tenía dudas de si intentarlo o no, ya que no tenía experiencia en el sector y sabía que iba a ser complicado compaginarlo con mi otro trabajo. Aun así se lo comenté a Laura y ella no dudó en darme la oportunidad.
Al tiempo que ocurría todo esto, la curiosidad hizo que me formase también como barista en art latte y brewing.